Glaucoma

Causas del Glaucoma:

Las causas que producen el glaucoma se desconocen, aunque en ocasiones puede afectar a varios miembros de una familia. Es muy importante acudir a una evaluación visual por lo menos cada 2 años si tienes antecedentes familiares, el glaucoma puede detectarse mediante una evaluación oftalmológica completa que incluye estudios específicos para valorar la salud ocular.

Los tipos de glaucoma más comunes son:

  • Glaucoma crónico de ángulo abierto, una de las principales causas de pérdida visual irreversible a nivel mundial.. Se presenta de forma muy lenta y sin producir síntomas, lo que dificulta su detección.
  • Glaucoma congénito, se presenta al nacer a las primeras semanas de vida del niño, los síntomas del glaucoma congénito puede ser lagrimeo, fotofobia o aumento del tamaño del globo ocular.
  • Glaucoma agudo o de ángulo cerrado, se presenta cuando de forma brusca se detiene el drenaje del humor acuoso, lo que provoca un aumento rápido de la presión intraocular.

Síntomas del Glaucoma:

Los síntomas de glaucoma congénito y los síntomas de glaucoma agudo o de ángulo cerrado son bastante claros desde el inicio de la enfermedad. Sin embargo, en el caso del glaucoma crónico de ángulo abierto, los síntomas de glaucoma inicialmente son inexistentes y sólo aparecen cuando el nervio óptico está dañado, produciendo una disminución de la visión.

Las persona más propensas a padecer glaucoma crónico son aquellas con antecedentes familiares de glaucoma, que padecen miopías severas, personas con diabetes y quienes ha recibido un tratamiento prolongado con corticoides.

Diagnóstico del Glaucoma por medio de una Evaluación Visual:

El diagnóstico del glaucoma se realiza mediante una evaluación visual, examinando el interior de tu ojo.

CIRUGÍA DE GLAUCOMA
La cirugía se recomienda a algunos pacientes con glaucoma. La cirugía de glaucoma busca mejorar el drenaje del líquido intraocular y ayudar al control de la presión ocular en pacientes seleccionados.

Una cirugía llamada trabeculoplastia con láser se usa a menudo para tratar el glaucoma de ángulo abierto. Hay dos tipos de cirugía: trabeculoplastia con láser de argón (TLA, o ALT por sus siglas en inglés) y trabeculoplastia selectiva con láser (TSL, o SLT por sus siglas en inlglés).

Durante una cirugía TLA, un rayo láser hace quemaduras pequeñas, espaciadas uniformemente en la red trabecular. El láser no crea nuevos agujeros de drenaje, sino estimula el drenaje para que funcione más eficientemente.

Durante una cirugía TSL, un rayo láser de baja energía apunta hacia células específicas en los canales de drenaje (similares a una malla o red), utilizando aplicaciones de luz muy cortas. El tratamiento ha demostrado bajas en la presión ocular, comparables con una TLA.

Incluso si la trabeculoplastia con láser se realiza correctamente, la mayoría de los pacientes continúan tomando medicamentos para el glaucoma después de la cirugía. Para muchos, esta cirugía no es una solución permanente.

Aproximadamente la mitad de quienes reciben este tipo de cirugía desarrollan aumento de la presión del ojo de nuevo en un período de cinco años. Muchas personas que han tenido un éxito con una trabeculoplastia con láser repiten el tratamiento.

La trabeculoplastia con láser también puede ser utilizada como una primera línea de tratamiento para los pacientes que no están dispuestos o no pueden usar gotas para el glaucoma.

Iridotomía con láser
La iridotomía con láser se recomienda para el tratamiento de las personas con glaucoma de ángulo cerrado y para quienes tienen un ángulo de drenaje muy estrecho. Durante ésta cirugía, un láser crea un pequeño agujero del tamaño de la cabeza de un alfiler a través de la parte superior del iris para mejorar el flujo del humor acuoso hacia el ángulo de drenaje.

Iridectomía periférica
Cuando una iridotomía con láser no puede detener un ataque de glaucoma de ángulo cerrado, o por alguna otra razón no es posible ser realizada, una iridectomía periférica puede llevarse a cabo. La iridectomía periférica se realiza en una sala de operaciones. Durante la cirugía, una pequeña parte del iris es removida, permitiendo que el fluido tenga acceso de nuevo al ángulo de drenaje. Debido a que la mayoría de los casos de glaucoma de ángulo cerrado pueden ser tratados con medicamentos para glaucoma y la iridectomía con láser, una iridectomía periférica es raramente necesaria.

El diagnóstico y tratamiento del glaucoma requieren una valoración oftalmológica individual. El manejo indicado dependerá del tipo de glaucoma, evolución de la enfermedad y condiciones particulares de cada paciente.

AAO.ORG / Department of Ophthalmology, Virginia Mason Medical Center, Seattle, WA

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